En el contexto global, la sostenibilidad ha dejado de ser una opción para convertirse en un requisito permanente, la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) llevó a cabo el evento “2026: rentable, sostenible y circular”. El encuentro reunió a expertos y líderes empresariales para analizar los desafíos y oportunidades que ofrece el cambio de paradigma del modelo lineal al circular, destacando la urgencia de adaptar el tejido industrial nacional a las nuevas exigencias económicas y regulatorias internacionales.

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La apertura estuvo a cargo de Estela Hidalgo, Gerente de Proyectos Especiales y Relaciones Internacionales de Conindustria, quien destacó la importancia de la alianza con la Unión Europea a través del programa AL-INVEST Verde.
Hidalgo subrayó el compromiso del gremio en continuar brindando herramientas tangibles que permitan a las empresas venezolanas no solo mitigar su impacto ambiental, sino también acceder a financiamiento y mercados internacionales que priorizan la sostenibilidad como eje de desarrollo.
Rentabilidad y sostenibilidad: el binomio del futuro
Durante su intervención, el ingeniero Isaac Vera, presentó un análisis sobre las variables económicas y socioambientales que han marcado la última década en Venezuela. Vera enfatizó que el modelo de desarrollo actual debe ser proporcional a nuestra huella ecológica y que la eficiencia en el uso de los recursos es vital para la rentabilidad.
“No es la empresa más rentable la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”, afirmó Vera, haciendo un llamado a la adaptación corporativa.
El experto presentó el programa de Economía Circular y el Sello Coninverde, una iniciativa diseñada para amplificar las capacidades verdes de la industria nacional, permitiendo a las empresas diagnosticar sus procesos y adoptar modelos de negocio que reduzcan costos operativos, fortaleciendo su rentabilidad y competitividad, al tiempo que cumplen con estándares ambientales.

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Los tres motores de la transformación circular
Por su parte, la ingeniera Keyla Soteldo profundizó sobre los motores que impulsan el cambio necesario en la transición operativa.
Soteldo explicó cómo el modelo lineal tradicional de “extraer, producir y desechar” se ha vuelto matemáticamente insostenible y financieramente riesgoso debido al agotamiento de recursos y la volatilidad de precios de las materias primas.
En contraposición, detalló cómo la economía circular activa tres fuerzas simultáneas: el motor económico, que genera rentabilidad a través de la eficiencia y nuevos mercados; el motor estratégico, que otorga ventaja competitiva y resiliencia ante crisis de suministro; y el motor legal, impulsado por las inminentes regulaciones europeas como la Circular Economy Act prevista para finales de 2026.
“La transición hacia la economía circular no es solo una necesidad ambiental, es una oportunidad de negocio multimillonaria para quienes se adelanten”, concluyó.
Recta final hacia la certificación verde
El evento dejó claro que la adopción de prácticas circulares —como el ecodiseño, la remanufactura y la gestión eficiente de residuos— representa una oportunidad de negocio calculada en miles de millones de dólares a nivel global.
Actualmente, Conindustria mantiene activa la asistencia técnica para un grupo selecto de empresas que buscan obtener el Sello Coninverde, con la meta de capacitar a 250, asistir a 75 y certificar a 50 empresas, siendo la asistencia el paso previo imprescindible para lograr la certificación.
Con la capacitación y asesoría especializada entra en su etapa final, de cara al cierre del proyecto el próximo 31 de marzo de 2026. Es por ello, que el gremio industrial mantiene las puertas abiertas para aquellas organizaciones que deseen sumarse a esta transformación productiva, aprovechando la única e irrepetible oportunidad que ofrece este proyecto, financiado con fondos europeos para elevar el estándar de la industria nacional.








